INVESTIGACION

Angel Pina

ESTADO DE MIS INVESTIGACIONES

Estas líneas son  como un pequeño diario de una parte muy importante de mi vida: el momento en que empecé a darme cuenta de que la vida me iba mostrando cosas a través de los libros que leía.

Todo empezó en 2008. Experimenté una sensación de vacío. Lo tenía todo: una pareja estable. Una economía saneada. Amigos. Buenas relaciones. Salud. Pero sentía que me faltaba algo. Después de varios años buscando en todas partes respuestas y probando de todo (New Age, sustancias para expandir la conciencia, meditación, respiraciones especiales, acercamiento a otras culturas -oriente-, terapias varias de autoconocimiento…..), por fin empecé a vislumbrar que tenía entre mis manos piezas de un puzle. Estos últimos 6 años, desde 2017 al 2023, he juntado muchas de esas piezas y ahora tengo una visión bastante coherente de la vida. Al menos a mí me parece coherente.

Realicé un viaje por todo el mundo externo a mi. Hasta que por fin tomé conciencia de que el viaje debía ser hacia dentro, no hacia fuera. Las respuestas que hallé en el conocimiento me llevaron a un lugar que estaba cerca de mí: mi interior. Ahí cobraron sentido todas las respuestas.

Enero de 2017

El 10 de enero de 2017, día de mi 58 aniversario, me autorregalé la lectura de mi carta astral. Le encargué la confección e interpretación de la misma a un profesor de la escuela de Astrología «Cosmograma», sita en Barcelona y de la cual yo me convertiría en alumno un mes después. El profesor se llama Robert Martínez.

Robert Martínez

Yo había llegado a la Astrología a través de mi amiga Delia. No hacía mucho me había enviado un video sobre un congreso astrológico celebrado en Chile en diciembre de 2016. El video era de un antropólogo y astrólogo llamado Eugenio Carutti. Me interesó un libro publicado por él llamado «Inteligencia Planetaria». Entre muchos conceptos interesantes, en este libro oí por primera vez el concepto  «inteligencia vincular».  Esta frase espoleó mi cerebro:

Inteligencia vincular es amor en otras palabras. Pero la profunda división que existe en nuestra mente entre sensación y significado ha hecho que el amor nos parezca un sentimiento y no una inteligencia.

Eugenio Carutti

Yo estaba oyendo en ese momento un seminario denominado «Aceptología«, de Gerardo Smechdlindg. (Audios de Aceptología). Este hombre, cuando habla del AMOR, diferencia entre el amor como sentimiento (con minúscula) y el AMOR (con mayúscula). Este amor, con mayúscula, no puede ser un sentimiento. Cualquier sentimiento humano está sometido a la polaridad (amor-odio, dicha-desdicha, alegría-tristeza….) y el Amor con mayúscula no puede ser polar ni dual. Es Amor incondicional. Por tanto es algo muy parecido a lo que Carutti comenta. Mi curiosidad se va incrementando. Tras este seminario impactante de «Aceptología», estoy terminando otro igual de interesante llamado «La Alquimia del Pensamiento«. He comprado los audios de estos seminarios y están disponibles si hay alguien interesad@.

Gerardo Smechdling

Carutti habla de «conciencia multidimensional» y Smechdling habla de dimensiones en las que la conciencia se desarrolla. Más puntos de coincidencia. 

Por otro lado en la lectura de mi carta, en un momento determinado,  Robert Martínez me preguntó si yo ya había establecido contacto con mis guías espirituales. Al contestarle que no, él me dijo que seguramente pronto lo haría. Que intentara experimentar con los sueños lúcidos y con los viajes astrales. Temas por los que yo había pasado «de puntillas» años atrás y que ahora tenían una resonancia más fuerte en mi interior.

En ese momento me vino a la cabeza el término «sincronía». ¿Se estaban produciendo sincronías en mi vida?. Como cosa curiosa decir que hace unos años regalé todos los libros que tenía (más de 2000 libros). Me quedé sólo con una docena. Entre los que me quedé descubrí con sorpresa que había un título: «El sueño lúcido» de la Dra. Consuelo Barea. También quedaban otros dos títulos de un autor americano: Ken Wilber. Un filósofo e investigador de la conciencia. Curiosamente el primer libro que nos recomendaron al comenzar el curso en la academia de Astrología,»La Carta Natal como guía en el desarrollo de la conciencia«, fundamenta su estructura en los estudios de Ken Wilber.

Vistas estas sincronías me dejé llevar por mi intuición. Así que fui leyendo aquello que más me resonaba.

Empecé por los sueños lúcidos y viajes astrales.

El primer libro que cayó en mis manos se llamaba: «La otra realidad. Conversaciones con Elam: Desdoblamiento Astral«. Una muy buena y sincera introducción al viaje astral.

A continuación descubrí a Robert Monroe. Un americano de clase alta que en la década de los 60 tuvo experiencias espontáneas de desdoblamiento. El miedo a que lo tomaran por loco le hizo ser precavido y rodearse de científicos que estudiaran su caso. Este hombre estuvo 30 años realizando viajes astrales y escribió tres libros. Dos traducidos al español: «Viajes fuera del cuerpo» y «El Viaje Definitivo». Además creó el Instituto Monroe para la investigación de la conciencia. Hoy día es una institución de gran prestigio en EEUU. Y también, junto a científicos implementó una tecnología basada en los sonidos binaurales que ayudan de muchas maneras a las personas: concentración, relajación, meditación, expansión de la conciencia, etc. Esta tecnología se llama Hemi-Sync. Actualmente estoy experimentando con ella. Trata de la sincronización y armonización de los dos hemisferios cerebrales.

Robert Monroe

Uno de los científicos que le ayudó a desarrollar esta tecnología es Thomas Campbell. Un físico nuclear que actualmente (2017) trabaja para la NASA. Este hombre ha desarrollado una teoría apasionante: «Mi gran teoría del Todo». Lamentablemente no está traducida al español. Pero hay un video con subtítulos en castellano donde él mismo hace un resumen de dos horas que no tiene desperdicio. Aquí un pequeño resumen de lo que sería su teoría: Resumen teoría

Thomas Campbell

Siguiendo mi intuición leí otro libro de un prestigioso psiquiatra e investigador de la conciencia, americano, llamado Dr. David R. Hawkins: «Curación y Recuperación». Un libro impresionante donde ciencia y espiritualidad conviven con una coherencia perfecta. Este autor ha desarrollado un «Mapa de la Conciencia» absolutamente impresionante. Lo más llamativo es que sus colaboradores son tanto científicos como personas del mundo de la espiritualidad. Aquí un video con una entrevista con subtítulos.

David R. Hawkins

Después descubrí a otro estudioso de los viajes astrales. Su nombre es Waldo Vieira. Un brasileño que ha escrito más 60 libros sobre la conciencia. En Brasil creó el Instituto Internacional de Proyecciología y Concienciología. Tiene varios centro por todo el país. De él me leí dos libros: «Proyecciones de la Conciencia» y «Manual de Programación Existencial». Aquí una entrevista de una hora y media de duración. En portugués con subtítulos (no olvidar activar los subtítulos).

Otro autor que viene a corroborar la existencia de los viajes astrales es el Dr. Eben Alexander. Un neurocirujano americano que estuvo una semana en coma y durante ese tiempo estuvo en el astral. Escribió un libro: «La Prueba del Cielo». Hay muchos videos sobre este doctor. Aquí uno.

Por último he descubierto a otro científico. El francés  Jean Pierre Garnier Malet. Este Físico especialista en fluídos descubrió la teoría científica del desdoblamiento del tiempo. La teoría ha sido demostrada y está aceptada por la comunidad científica. De él he leído dos libros: «Cambia tu futuro por las aperturas temporales» y «El Doble: ¿Cómo funciona?». Hay numerosas entrevistas en youtube. Aquí dejo una de ellas con traducción simultánea al español.

Jean Pierre Garnier Malet

Por mi forma de ser he ido buscando una aproximación científica a estos temas. Me he quedado muy sorprendido al ver que ya hay muchos científicos que han dado el salto a un nuevo paradigma y no «les duele en prendas» reconocer la existencia de otras dimensiones y de una estructura y organización del universo que en última instancia reclama la existencia de un «arquitecto supremo» o de un «principio organizador». Es decir: DIOS (pero no el dios de la religión). Está siendo apasionante esta aproximación científica a la comprensión de conceptos que, hasta ahora, pensaba que sólo se podían aprehender desde una perspectiva esotérica, religiosa, metafísica o espiritual. Poco a poco voy teniendo la intuición de que las piezas de un gran puzzle se van acoplando. Todas las perspectivas, incluso aquellas que en mí engendraban un gran rechazo (como por ejemplo la religiosa) ahora cobran nuevo sentido y tienen su lugar en una más amplia comprensión de la totalidad.

Todo este periplo me ha llevado a replantearme todo mi sistema de creencias. He pasado de una visión atea del mundo a otra visión donde no cuesta trabajo comprender que somos una conciencia eterna experimentando la materia. Me lo dice mi intuición. Lo más interesante de todo esto es que se puede probar a través de la experiencia. En ello estoy.

Viernes, 13 de diciembre 2019

Retomo la escritura después de más de un año. En este tiempo he leído mucho y, lo más importante, he tenido mis primeras experiencias en eso que algunos llaman «otra realidad», «mundo cuántico», «mundo onírico», etc.  ¿A qué me refiero?. He tenido mis primeras salidas a lo que muchos llaman el «mundo astral». Personalmente no tengo muy claro si se trata de otra realidad objetiva a la que accedemos con un cuerpo distinto (cuerpo astral, cuerpo energético, doble cuántico….) o si realmente se trata sólo de estar en el mundo onírico de manera consciente. Aquí hay opiniones para todos los gustos. Desde el mundo científico Stefan Laberge nos dice que se trata de un «cuerpo onírico». Son sueños en los que nos hacemos conscientes de que estamos soñando (sueños lúcidos) pero no existe un cuerpo distinto.

Los experimentadores de esos sueños nos dicen que hay una diferencia en entre los sueños lúcidos y los viajes astrales.

Sea lo que sea, para mí lo más importante es la experiencia en sí. Es algo maravilloso. Estar dentro del sueño y estar tan despierto como en vigilia y rodeado de una realidad absolutamente física y densa como la nuestra es algo simplemente impresionante. Leyendo las experiencias de gente experimentada durante años en estos sueños-viajes, me llena de ilusión y alegría saber que pueden ser un camino hacia un mayor conocimiento de mí mismo y del universo.

Domingo, 15 de enero de 2023

Han pasado tres años desde la última vez que escribí en esta página. En este tiempo han pasado muchas cosas.

Es curioso volver a oír, después de 6 años, la carta astral que me interpretó Robert Martínez. En una momento de la lectura me dijo: «Tú has venido aquí a buscar respuesta a las grandes preguntas. A buscar la verdad». Y creo, honestamente, que es lo que llevo haciendo bastantes años. En estos tres años he leído mucho. Pero de todos los libros me voy a quedar solamente con tres.

Sin querer ser pretencioso y no pensando que esto es la verdad absoluta, diré que, para mí, la lectura de estos tres autores ha supuesto la culminación de una etapa. A esa etapa yo la llamaría «etapa de la sospecha». ¿De qué sospechaba?. Yendo directo al grano diré que hace mucho tiempo que sospechaba que la religión católica dejaba mucho que desear en sus planteamientos. Sospechaba que la iglesia católica, como institución, era algo malo y nefasto para el ser humano. Sospechaba que el personaje llamado Yhavé, del Antiguo Testamento, no podía ser Dios. Dios no puede ser la representación de la locura y el crimen indiscriminado que es lo que representa ese personaje.

Los tres libros a los que me refiero son:

1.- «El libro que cambiará para siempre nuestras ideas sobre la Biblia». De Mauro Biglino.

2.- «Año 303: Inventan el cristianismo». De Fernando Conde Torrens.

3.- «En los oscuros lugares del saber». De Peter Kingsley.

1.- Mauro Biglino  es un italiano que durante 14 años tradujo textos del arameo y el hebreo para la editorial  San Paolo. La editorial donde suele publicar el Vaticano la mayoría de sus textos. El Vaticano dejó de colaborar con él cuando publicó este libro. La hipótesis de este hombre es que el Antiguo Testamento habla de las relaciones entre Yhavé y una de las doce tribus de Israel (Judá). Ni siquiera con todo el pueblo de Israel. Para él todo parte de una mala traducción de un término: «Elhoim». Si traducimos ese término, como lo hace la Iglesia, diríamos que Elhoim es «Dios». En singular. Pero él dice que eso es incorrecto. Que hay que traducirlo en plural y que no significaría Dios sino «general», «señor de la guerra». Alguien relacionado con el mundo militar. Sólo así se explicaría que en muchas partes de la Biblia Yhavé diga: «No servirás a otro «elhoim».

Con este libro y varios más del propio autor, documentadísimos, me queda claro lo que durante tanto tiempo intuí. Es imposible que una personaje de esa calaña pueda ser Dios. La Biblia habla de muchas cosas pero en ningún momento habla de Dios.

Aquí una charla de Mauro Biglino traducida al español. Hay muchísima información en internet. Charla doblada al español

Mauro Biglino

2.- Fernando Conde Torrens es un ingeniero industrial que terminó dando clases en la universidad de la Rioja. Su formación es científica. A parte de su trabajo ha dedicado más de 30 años de su vida a su pasión: investigar la autoría de los evangelios. Para ello tuvo que aprender a traducir griego, latín y hebreo. Tras dos libros donde se iba aproximando a la que finalmente sería su tesis definitiva, escribió su tercer libro (Años 303: inventan el cristianismo), en el que expone en 860 páginas el resultado de sus investigaciones de 24 años. Para ello aplica el método científico a sus hipótesis y termina con una demoledora conclusión: el cristianismo es una invención de Lactancio y de Eusebio de Cesarea. Lactancio convenció a Constantino de la conveniencia de controlar las conciencias de la gente del imperio imponiéndoles una nueva religión basada en la existencia de un Dios único y acabar así con la tolerancia del culto a demasiados dioses. Todos los textos del Nuevo Testamento incluidos los 4 evangelios canónicos están redactados por dos personas. El proceso para llegar a esta conclusión es impresionante: encontrar que todos los textos tenían una estructura. Esa estructura es distinta para cada autor. Además de encontrar esa estructura, Conde Torrens encuentra algo imposible de rebatir: las marcas que Eusebio de Cesarea (que no estaba de acuerdo con esta monumental falsificación pero que tuvo que hacerla porque así se lo pidió el emperador y no podía negarse) para que alguien en la posteridad pudiera descubrir el mayor engaño de la humanidad.

Este libro se escribió en 2016. Hasta la fecha nadie ha rebatido absolutamente nada del minucioso trabajo.

Con este libro, para mí queda despejada la otra sospecha que me rondaba hace muchos años: la moral cristiana es una moral algo infantil basada en cuentos y milagros mágicos. Desde hace muchos años me pregunto: ¿Qué maestro le diría a un alumno: deja todo y sígueme?. Hay que ser muy poco maduro para pedirle a una persona que deje su familia, sus bienes y todo y que se dedique a copiar lo que hace el maestro con la única recompensa de un lugar en otra vida en el reino de los cielos. Muy infantil.

Con la lectura del libro sentí un gran alivio y tengo que decir que fue uno de los días más felices de mi vida. Jesucristo es un personaje de ficción como el Pato Donald o Spiderman.

Este es el canal de Youtube de Fernando Conde Torrens. Pero en Youtube hay mucha información incluído un debate con un youtuber que intenta explicar que el libro no tiene fundamentos.

Fernando Conde Torrens

3.- El último libro, el de Peter Kingsley, ha sido toda una sorpresa para mí y un auténtico descubrimiento que no me esperaba. Aquí hay una reseña muy interesantes y concisa del libro.

Lo que viene a decir Kingsley es que Sócrates, Platón o Aristóteles, entre otros, nos han transmitido que la razón es la única fuente de conocimiento. Desde entonces toda nuestra civilización ha repetido ese planteamiento y ha dejado fuera de la investigación o de las fuentes de conocimiento del universo o del propio ser humano a todo aquello que no sea el proceso racional. Pero Kingsley explica, después de unos descubrimientos arqueológicos, que precisamente aquel a quien Sócrates o Platón atribuyen la paternidad de la lógica más racional, Parménides, es en realidad un sacerdote de Apolo y un «iatromante»: personas que practicaban la «incubación» de los sueños para entrar en estados de conciencias diferentes que les posibilitaban acceder a un conocimiento que no se encuentra en esta realidad. Y de esas otras realidades traían el conocimiento y lo «sembraban» en esta realidad.

Algo increíble porque conecta con otras tradiciones ancestrales (India, sufies, tribus antiguas, prácticas chamánicas) y que viene a cuestionar el origen de nuestra civilización. En Grecia no nació el proceso filosófico como por arte de magia sino que Grecia bebe en otras fuentes (India, Egipto..) y por el camino se pierden claves para poder entender de dónde venimos. Sócrates, Platón o Aristóteles nos han hurtado algo muy importante. Podríamos decir que son unos «manipuladores» que transmitieron lo que les interesaba. Algo parecido a lo que siglos después sucedió con la invención del cristianismo. La historia se repite.

Peter Kingsley

Aunque parezca de locos, juntando todos estos conocimientos que he ido adquiriendo a lo largo de los años, llego a una conclusión: Esta realidad no es la verdadera realidad. Es, como dicen los Vedas, Maya, ilusión. La verdadera realidad está en otro estado de conciencia al que se llega por diferentes vías distintas de la razón. Yo he visto esa otra realidad en estados alterados de conciencia a través de la Ayahuasca. Pero también he accedido a ella a través de viajes astrales.

Ese es mi camino: encontrar la respuestas a esas grandes preguntas: quienes somos, de donde venimos y adonde vamos. Yo siempre las había buscado en lugares equivocados. He hecho un largo viaje pero al final todo lo obtenido por el camino tiene un sentido.

Ahora entiendo que la muerte no existe sino que es el final de una ilusión. Ahora entiendo que hay que «morir en vida» para trascender la muerte y que eso es lo que nos da la paz interior y el conocimiento de nosotros mismos, de lo que realmente somos: una conciencia eterna experimentando la materia durante un periodo de tiempo. Tiempo que sólo existe en nuestra realidad pero que en realidad no existe en la verdadera realidad.

Para llegar a este punto en el camino ha sido necesario perder todas mis creencias, tanto religiosas como filosóficas. Pero no me siento vacío. Me siento más lleno que nunca.